Vi por primera vez la planta del huauzontle junto con una mueca de mi papá. La larga vara era pelada por los dientes sonrientes de "mi jefe". Desde el inicio supe que era complicada su elaboración. Me tardé en probarla. En cuánto lo hice, le tome el aprecio que mi papá le tenía. Son esos platillos que no como muy frecuentemente y cuando lo hago es un evento especial. Leo que en tiempos mexicas, los huauzontles eran el cuarto cultivo en importancia y que los pueblos pagaban tributo al imperio azteca en forma de esta planta llamada "bledo como cabello". Huautli 'bledo' en náhuatl y tzontli 'cabello'.
Hace dos días mi tía Genoveva, la hermana de mi papá, me hizo el preciado regalo de tres envases con estas deliciosas varas en chile pasilla. Seguramente fue ella quien también preparó las primeras que vi deslizarse entre los dientes sonrientes de mi papá. Acabamos de comernos algunos de ellos. Hay platillos que sacan lágrimas. Así de buenos estaban.
¿Qué mejor manera de recordar y homenajear a mi papá a 51 semanas de su muerte que disfrutando este manjar que tanto disfrutaba?
Esto fue todo lo que quedó:
Al ver las varas pelonas recordé el Sistema Nervioso Central en los cuerpos plastinados de Gunther von Hagens:
También sobre el huauzontle les recomiendo la lectura de este artículo "Del polifacético, políglota y multicultural huauzontle" de Pedro Miguel.

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